1 de diciembre de 2008

Meritxell Falgueras: ¨Si el vino es sólo vino corre el riesgo de convertirse en droga¨

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Desde Barcelona, nuestro amigo Roberto Actis nos envía en exclusiva una entrevista con la sommelier española Meritxell Falgueras. La mujer no sólo se está convirtiendo en el motor del consumo sino que, además, su participación en el mundo del vino no deja de crecer. Esta joven es la quinta generación del Celler de Gelida, una tradicional tienda conocida en Barcelona como el ¨Templo del vino¨. A los 18 años fue nombrada Dama del Cava y dos años más tarde ya era la sommelier más joven de España. Desde entonces no ha dejado de acumular honores en su currículum. Nariz de Oro 2007 y Dama Blanca de la denominación Rueda 2008 por su aporte a la difusión de la cultura del vino.

A continuación, lo que dejó la charla con la prestigiosa profesional:


¿Cuándo decidiste ser sommelier?
Cuando naces siendo Falgueras piensan que llevas el chip del vino. La gente esperaba de mí que supiese de vinos. Estaba marcado en mi destino, no lo hubiera podido evitar. Luego me licencié en humanidades en la Universidad Pompeu Fabra e hice un post-grado en crítica literaria y en composición de texto. Museología en Florencia y literatura en La Sorbona en Paris. De esta manera pude encontrar mi mejor maridaje, vino y cultura.

¿Qué significó tu paso por Italia?
A nivel personal fue trascendente en mi vida. Yo estaba saliendo de una depresión y en Florencia volví a vivir y me descubrí a mi misma. Recuerdo a las 4 de la mañana recorrer la ciudad en bicicleta y disfrutar de sus pequeñas calles. Allí cumplí mi sueño de escribir mi primera novela. También fue el lugar donde aposté por la literatura y pude combinarlo con el vino. A mí, el vino en sí solo me aburre, es decir, soy la primera que va a concursos, que le gusta disfrutar de un vino muy especial, pero lo que más me interesa es dónde lo hacen, con qué se combina, con qué cuadro lo podría beber, con qué música, con qué libro.

¿Qué aprende un alumno en tus clases de cultura del vino?
Cuando estudié sommelier me di cuenta que había una carencia en este término. Nos enseñaban historia básica sin que lográramos conectarlo con el presente. El vino estaba entrando dentro de la cultura y me molestaba que el sommelier no supiera sobre esto.
Lo que intento transmitir en mis clases es que mis alumnos aprendan tanto de Bacus y Dionisio, como de la vendimia de Goya, y a partir de allí que puedan ser capaces de comunicar y de hablar sobre el tema. Aunque el sommelier sea un camarero tiene que saber de cultura y unirlo al vino. Si el vino es sólo vino corre el riesgo de convertirse en droga.

¿Nos podrías contar tu experiencia Givenchy y la diseñadora Isabel de Pedro?
Con Givenchy presenté champanes y perfumes, porque ambos pueden ser mezcla de coupages de diferentes flores o añadas. Las clientas probaban el champagne y después olían los perfumes. Ha sido un éxito y seguimos trabajando desde el 2007. Gracias a esto Isabel de Pedro quiso crear una colección inspirada en el vino. Viajamos por algunas regiones vinícolas europeas y creamos la colección Vinium que fue presentada este año.

¿El machismo terminó en el mundo del vino?
No, absolutamente no. A las sommelier mujeres a veces no las escuchan. En lugar de ponerse en el papel de víctima, lo que debería hacer es aprovecharse de ese machismo, ya que las mujeres somos capaces de comunicar mejor que los hombres. Somos mejores degustando porque, al tener los dos hemisferios más intercomunicados, podemos explicar mejor estas sensaciones con palabras. Es como sucede con los sentimientos, que a los hombres les cuesta más. Ellos a veces comunican más seriamente y no creo que esto sea siempre conveniente. Así es como nos va con los jóvenes donde perdemos mucho mercado. Ellos ven el vino como cosa de viejos.

¿Crees que se fundamentan las acusaciones a los Fly Winemakers como globlaizadores del sabor?
Yo conozco a Michel Roland, es un persona con mucho carisma, mucho talento y muy inteligente. Me gusta la gente triunfadora como él. Si el mercado pide estos vinos, tiene que haberlos.
Los vinos que él asesora son mejores que lo que hace para sus bodegas. Creo que le tienen mucha envidia, nada más.

¿Por qué cae el consumo en la hostelería?
Los controles de tránsito, el precio triplicado y muy mal servicio.
Las cartas tienen que ser más fáciles y el sommelier tiene que ser un amigo. Hay que hacerle la vida fácil al consumidor, sino termina eligiendo un vaso de cerveza. El consumidor no sabe con exactitud el coste de la comida pero si ve triplicado el precio de un vino le cae mal.

¿Cómo se puede activar el consumo en los restaurantes?
En Barcelona algunos restaurantes están permitiendo que el cliente lleve su propio vino. Otra interesante opción es la oferta de vinos por copa. Con una buena carta por copas podemos lograr más confianza del consumidor a la hora de elegir un vino. El calamar sabemos qué gusto tiene pero no sabemos el gusto de un vino que nunca bebimos. Además, permite la independencia del cliente sin tener que beber lo mismo que su grupo. Por supuesto también fomenta el consumo moderado.

¿Porque es tan difícil encontrar restaurantes con sommeliers?
El sommelier se sigue considerando un privilegio de pocos. Hoy sólo trabajan en restaurantes con menús de 40 euros o más. Una gran mayoría termina trabajando en bodegas como comerciales, porque se aburren en los restaurantes, no habiendo podido contar al cliente todo lo que saben de vino.

¿En qué segmento todavía hay mucho por crecer?
Sin ninguna duda los jóvenes hasta 25 años. Ellos consumen gran cantidad de alcohol pero muy poco vino, casi nada diría.
Cuando salía con amigos y los hacía beber vino, les encantaba. Los jóvenes necesitan ser informados e influenciados. Si queremos seguir lanzando productos nuevos debemos pensar en ellos. Los vinos espumosos tienen un largo camino para andar entre los jóvenes.
¿El consumidor de hoy necesita guías de compras como Wine Spectator?
Los anglosajones si, porque son gente que se confía. Nosotros los latinos somos más rebeldes y terminamos comprando lo contrario. Pero me gustan mucho las puntuaciones. Yo doy puntos a toda mi vida. Mis novios también tienen sus puntuaciones.

¿Cuántos puntos te das?
Un 6.30 porque mi prioridad es mi trabajo y no puedo dar tiempo a mi pareja y a mis amigos aunque los ame. Lo primero que hago es abrir el mail y a veces me olvido de saludar alguien que tengo al lado.

¿Como ves el vino en Sudamérica?
Mis padres han estado en Argentina porque somos amigos de Serrat y nos han tratado muy bien por ello. Hay una buena cultura del vino. Comercialmente han tomado fama de ser vinos baratos y bonitos. Creo que en general son vinos perfectos pero veo algunos defectos en algunos vinos muy comerciales, no tienen alma. En cuanto Chile, creo que es el paraíso climático del vino en este mundo.